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viernes, 17 de febrero de 2017

Fauna aérea fantástica

¡Hola, hola! Sí, ya sé qué desde el lunes de la semana pasada no he subido nada al blog. Pero es que he estado algo liada entre el examen de inglés que he tenido esta semana e ir adelantando las cosas para el trabajo de final de grado.
Pero como ya sabéis o al menos os lo imagináis mi gran ventaja con el TFG es que es sobre literatura y mientras voy acabando sus apartados aprovecho y subo un post con ese apartado. O sea que hoy toca hablar de esos fantásticos seres que habitan en nuestras historias favoritas de fantasía. Y precisamente de los aéreos, es decir aquellos que viven en el cielo y vuelan.
Tal como dice Ruggeri, todos los seres fantásticos que los autores han creado “son expresiones de los miedos y los deseos más intensos del ser humano” (Ruggeri 2005:6). O cuando Gmorck, personaje de La Historia Interminable de Ende, le dice a Atreyu que todos los seres que habitan Fantasía en el mundo real se convierten en “mentiras”. Por lo tanto, existen muchas criaturas maravillosas creadas por el ser humano y su subconsciente.
Estos seres “demuestran la necesidad psíquica del hombre de representar sus fantasías y angustias” (Ruggeri 2005:7) y son clasificados en once especies: aéreos, terrestres, marinos, subterráneos, muertos vivientes, artificiales, interplanares y, por último, ángeles y demonios.[1]

Entre estos existe el ave fénix, el cual aparece en muchos libros como Harry Potter. Sus orígenes están en el antiguo Egipto y el ave Bennu, la cual “fue la primera que se posó en la colina primigenia que se había originado del cieno” (Ruggeri 2005:12). Ésta tiene la capacidad de morir entre llamas y renacer de sus propias cenizas. Con el aspecto de un águila enorme y esbelto, de plumaje dorado y rojo y se alimenta del aire y el rocío. Una de sus características más preciadas es la curación de las heridas y el alivio de la congoja a través de sus lágrimas. Representa al sol en la mitología egipcia y es ejemplificación de la eternidad y el ciclo de la vida (Ruggeri 2005:13)
Dentro de Las mil y una noches encontramos el relato de “Simbad y el ave Roc”. En él este animal es descrito como un ave enorme de gigantescas alas oscuras y un pico dorado y grotesco. Su aletear es muy pesado y “se alimenta de animales, restos y carroñas. Viven en las altas montañas de algunas islas del Océano Índico” (Calderón 2006:16). Suele ser ilustrado y dibujado como un águila con plumaje marrón y dorado. Dicen que está relacionado con el Aepyornis que vivía en Madagascar y era un ave de gran tamaño y más grande y pesado que el avestruz. (Ruggeri 2005:16)
Los grifos tienen una larga historia detrás de su ferocidad. Los antiguos griegos los describen como un pájaro de cuatro patas semejantes a las del león, cuello rojo o azul, recubierto de plumas negras por la parte del pecho y alas blancas con el tamaño de un lobo grande. Ruggeri dice que en el siglo XVII era representado con cuerpo y patas traseras de león, cabeza y garras de águila y largas orejas para tener fuerza e inteligencia. Simbolizaba la soberbia. (Ruggeri 2005:18-19)
Las arpías son según Manuel Calderón representación de los peores vicios. Su hábitat natural son las cuevas profundas. Poseían la parte inferior del cuerpo y alas de buitre y pechos, cabeza y antebrazos de bruja, estos últimos estaban llenos de escamas (Calderón 2006:66-67). Su lenguaje es el de los gritos y los cacareos.
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